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sábado, 9 de febrero de 2013

Nueva tesis sobre el cuento. Ricardo Piglia





Nueva tesis sobre el cuento, por Ricardo Piglia
Nueva tesis sobre el cuento
Por Ricardo Piglia


      Estas tesis son en realidad un pequeño catálogo de ficciones sobre el final, sobre la conclusión y el cierre de un cuento, y han estado desde el principio inspiradas en Borges y en su particular manera de cerrar sus historias: siempre con ambigüedad, pero a la vez siempre con un eficaz efecto de clausura y de inevitable sorpresa. 


 
     Borges, sabemos, dijo varias veces que varios de sus cuentos habían sido su primer cuento y esto quiere decir, quizá, que los comienzos son siempre difíciles, inciertos, que tuvo varias partidas falsas como en las cuadreras, como en la conocida diatriba de José Hernández contra su amigo Estanislao del Campo ("parece que sin largar se cansaran en partidas"), mientras que el fin es siempre involuntario o parece involuntario pero está premeditado y es fatal.

      Hay un juego entre la vacilación del comienzo y la certeza del fin, que ha sido muy bien definido por Kafka en una nota de su diario. Escribe Kafka el 19 de diciembre de 1914: "En el primer momento el comienzo de todo cuento es ridículo. Parece imposible que ese nuevo, e inútilmente sensible cuerpo, como mutilado y sin forma, pueda mantenerse vivo. Cada vez que comienza, uno olvida que el cuento, si su existencia está justificada, lleva en sí ya su forma perfecta y que sólo hay que esperar a que se vislumbre alguna vez en ese comienzo indeciso, su invisible pero tal vez inevitable final".

sábado, 12 de enero de 2013

El adjetivo y sus arrugas. Alejo Carpentier




 El adjetivo y sus arrugas.
 Alejo Carpentier



Los adjetivos son las arrugas del estilo. Cuando se inscriben en la poesía, en la prosa, de modo natural, sin acudir al llamado de una costumbre, regresan a su universal depósito sin haber dejado mayores huellas en una página. Pero cuando se les hace volver a menudo, cuando se les confiere una importancia particular, cuando se les otorga dignidades y categorías, se hacen arrugas, arrugas que se ahondan cada vez más, hasta hacerse surcos anunciadores de decrepitud, para el estilo que los carga. Porque las ideas nunca envejecen, cuando son ideas verdaderas. Tampoco los sustantivos. 

Cuando el Dios del Génesis luego de poner luminarias en la haz del abismo, procede a la división de las aguas, este acto de dividir las aguas se hace imagen grandiosa mediante palabras concretas, que conservan todo su potencial poético desde que fueran pronunciadas por vez primera. Cuando Jeremías dice que ni puede el etíope mudar de piel, ni perder sus manchas el leopardo, acuña una de esas expresiones poético-proverbiales destinadas a viajar a través del tiempo, conservando la elocuencia de una idea concreta, servida por palabras concretas. Así el refrán, frase que expone una esencia de sabiduría popular de experiencia colectiva, elimina casi siempre el adjetivo de sus cláusulas: "Dime con quién andas...", " Tanto va el cántaro a la fuente...", " El muerto al hoyo...", etc. Y es que, por instinto, quienes elaboran una materia verbal destinada a perdurar, desconfían del adjetivo, porque cada época tiene sus adjetivos perecederos, como tiene sus modas, sus faldas largas o cortas, sus chistes o leontinas. 


viernes, 21 de diciembre de 2012

16 consejos de Jorge Luis Borges



16 CONSEJOS DE JORGE LUIS BORGES

Según este connotado escritor argentino, en literatura es preciso evitar:
1- Las interpretaciones demasiado inconformistas de obras o de personajes famosos. Por ejemplo, describir la misoginia de Don Juan, etc.

2- Las parejas de personajes groseramente disímiles o contradictorios, como por ejemplo Don Quijote y Sancho Panza, Sherlock Holmes y Watson.

3- La costumbre de caracterizar a los personajes por sus manías, como hace, por ejemplo, Dickens.

4- En el desarrollo de la trama, el recurso a juegos extravagantes con el tiempo o con el espacio, como hacen Faulkner, Borges y Bioy Casares.

5- En las poesías, situaciones o personajes con los que pueda identificarse el lector.

6- Los personajes susceptibles de convertirse en mitos.

7- Las frases, la escenas intencionadamente ligadas a determinado lugar o a determinada época; o sea, el ambiente local.


viernes, 30 de noviembre de 2012

Cómo ser un escritor de éxito

       Breve texto en el que un buen escritor, K. J. Anderson nos explica con mucha claridad uno de los pilares del exito como escritor y de manera general en la vida.



Alguien en una firma de libros: “Siempre he querido ser escritor. Podría escribir una novela.”

      Yo: “¿Sí? ¿Y por qué no lo hace?”

       Persona: “Porque no tengo tiempo.”
 




       Yo: “Mmm. Nadie me da a mí el tiempo. Tengo que conseguirlo yo, establecer prioridades, disciplinarme para conseguir escribir cada día, sin importar lo cansado que esté. Trabajaba a horario completo cuando escribí mis primeras novelas, arañando una hora aquí y allí por las tardes y los fines de semana. Así es como me he convertido en un autor de éxito.”

      Persona: “Bueno, vale. Creo que usted ha tenido suerte.”

Anderson dice que pretender ser escritor sin esfuerzo es como querer ganar una medalla en las olimpiadas con algún atajo.

He querido ser escritor desde que tenía cinco años. Me sentaba en el despacho de mi padre y tecleaba mi primera “novela” en su máquina de escribir cuando tenía ocho. Tuve mi primer rechazo cuando tenía 13, publiqué mi primera historia a los 16 (después de reunir 80 rechazos) y conseguí vender mi primera novela a los 25.

Mis archivos tienen ahora más de 800 rechazos. Pero por otro lado, también tengo 100 libros publicados, 46 de ellos han sido bestsellers, tengo una estantería llena de trofeos, y mi trabajo ha sido traducido a 30 idiomas. He escrito más de 12 millones de palabras, hasta ahora.

Y, una vez más, el secreto del éxito está en el trabajo. No hay atajos para ser medallista en las olimpiadas. Solo hay que entrenar, entrenar y entrenar, pase lo que pase. No hay secretos para ser un novelista de éxito. Solo tienes que seguir escribiendo después de tener decenas o cientos de relatos o novelas rechazadas.
Y no hay secretos para conseguir el éxito en lo que te propongas. Simplemente tienes que trabajar duro, día tras día, año tras año.