Diálogo con el maestro (Hemingway)(I)
Estimados lectores de este blog, este es uno de los mejores escritos que he leído para los que estamos en este camino de hacernos escritores, por favor leánlo con atención, cada consejo tiene su peso:
DIALOGO CON EL MAESTRO
Crónica de alta mar
(De Esquire, octubre de 1953)
Ernest Hemingway
Hará año y medio que se presentó un joven en la puerta de mi casa en Cayo Hueso y dijo que había viajado desde el norte de Minnesota hasta allí pidiéndoles a los automovilistas que lo llevaran, con objeto de formular unas preguntas sobre literatura a este corresponsal, que había regresado de Cuba aquel mismo día y tenía que despedirse de sus amigos que se iban en tren dentro de una hora, y mientras tanto escribir algunas cartas. Tan lisonjeado como alterado por el interrogatorio, le dijo al visitante que volviese al día siguiente por la tarde. Era un hombre joven, de gran estatura, aspecto serio, pelo hirsuto y manos y pies grandes.
Se veía que su única aspiración era dedicarse a la literatura. Había pasado su infancia en una granja; luego, cursó la segunda enseñanza e ingresó en la Universidad de Minnesota. Más tarde, trabajó de periodista, carpintero, segador y obrero, Además de recorrer dos veces los Estados Unidos como vagabundo. Quería ser escritor y tenía buenas historias que contar, historias que narró pésimamente, no obstante lo cual se notaba que poseía viviendas, valiosas si lograba darles expresión. Tomaba su inclinación a las letras con tanta seriedad que parecía que esto vencería todos los obstáculos. Se había pasado un año escribiendo en una cabaña que se había construido en Dakcta del Norte. No me mostró ninguna composición suya, porque, según él, carecía de valor literario.
Crónica de alta mar
(De Esquire, octubre de 1953)
Ernest Hemingway
Hará año y medio que se presentó un joven en la puerta de mi casa en Cayo Hueso y dijo que había viajado desde el norte de Minnesota hasta allí pidiéndoles a los automovilistas que lo llevaran, con objeto de formular unas preguntas sobre literatura a este corresponsal, que había regresado de Cuba aquel mismo día y tenía que despedirse de sus amigos que se iban en tren dentro de una hora, y mientras tanto escribir algunas cartas. Tan lisonjeado como alterado por el interrogatorio, le dijo al visitante que volviese al día siguiente por la tarde. Era un hombre joven, de gran estatura, aspecto serio, pelo hirsuto y manos y pies grandes.
Se veía que su única aspiración era dedicarse a la literatura. Había pasado su infancia en una granja; luego, cursó la segunda enseñanza e ingresó en la Universidad de Minnesota. Más tarde, trabajó de periodista, carpintero, segador y obrero, Además de recorrer dos veces los Estados Unidos como vagabundo. Quería ser escritor y tenía buenas historias que contar, historias que narró pésimamente, no obstante lo cual se notaba que poseía viviendas, valiosas si lograba darles expresión. Tomaba su inclinación a las letras con tanta seriedad que parecía que esto vencería todos los obstáculos. Se había pasado un año escribiendo en una cabaña que se había construido en Dakcta del Norte. No me mostró ninguna composición suya, porque, según él, carecía de valor literario.






















