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jueves, 6 de febrero de 2014

Manual Imperfecto del Novelista. Seymour Menton

Manual Imperfecto del Novelista. Seymour Menton

   
     Abundan los "manuales perfectos". Por eso, Seymour Menton nos trae en este caso el Manual Imperfecto del Novelista, para tratar los aspectos que  debemos evitar a toda costa y dejar valiosos consejos para los que como nosotros se inician en el mundo de la escritura. 

     Manual imperfecto del novelista
 
Seymour Menton

     Hacia 1925, Horacio Quiroga elaboró un decálogo de mandamientos que publicó bajo el título de "Manual del perfecto cuentista". Desde ese momento, por desgracia no se han eliminado los cuentistas imperfectos y son muy pocos los que han logrado el mismo grado de perfección de los mejores cuentos de Quiroga. Esto comprueba que es imposible establecer de antemano cuáles deben ser los ingredientes de un cuento sobresaliente, por no decir perfecto. Después de distinguir entre planetas, satélites y otros objetos celestiales del sistema solar colombiano, también estoy convencido de la imposibilidad de establecer criterios fijos y absolutos para todas las novelas de un solo país y mucho menos para todas las novelas de todos los países. A pesar de esa imposibilidad, los criterios siguientes pueden ser útiles para determinar el valor relativo de cualquier novela, o por lo menos, para distinguir entre planetas, satélites, meteoritos y platillos voladores.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Cómo seducir a un jurado literario


Cómo seducir a un jurado literario

Por: Juan Terranova

      Un amigo irá, este año del señor de 2009, a por la trascendencia cultural instantánea de los premios literarios y me pidió algunos consejos para ganar y dar El Gran Batacazo Intelectual. Me negué pensando que uno es capaz de cualquier cosa inmerso en los inviernos semi-cruentos que nos depara Buenos Aires pero el estío nos da fortaleza para mantener ciertos niveles de integridad. Sin embargo, mientras el domingo se nublaba, durante un momento de clara desconcentración deportiva en que perdí un partido de tenis que podría haber ganado, pensé que una serie de puntos extraídos de la vieja cantera del resentimiento personal-profesional no le podían hacer mal a nadie y me servirían de excusa para no tener que desmenuzar la tilinguísima columna que Juana Libedinsky publicó en la sección Cultura de La Nación. (Se titula “El balneario que inspiran a los escritores”. De neto corte periodístico –esto es, inventar una tendencia ahí donde se dan casos aislados- su tesis central sostiene que San Ignacio “inspira” a Martín Amis y Jorge Lanata y por ello se convierte en el “balneario de los escritores”. Puedo tolerar a regañadientes un 6-3 abajo con amenaza de lluvia, pero no semejante muestra de genuflexión cultural.)

Las claves del éxito    

      La lista de recomendaciones que se da a continuación funciona exclusivamente con los grandes premios de novela, o sea aquellos que mueven el prestigio a gran escala y sobre todo la plata importante. No debe intentarse en premios más serios, donde los jurados que terminan dando el veredicto final sí leen el material que les llega (aunque no se crea, estos premios existen). Para identificar los “grandes premios de novela” se debe mirar la lista del jurado. Si en ella está el comunista declarado y premio Nobel de Literatura José Saramago no hay duda de que se trata de uno. Aquí vamos. 

Sea claro. A los jurados no les interesan sus retorcidos pensamientos o su prosa arrebolada. Su escritura, entonces, no debe contener interrogantes, preguntas retóricas o escollos traumáticos de ningún tipo.  

Sea metafórico. Pero con metáforas fáciles de identificar. No se vuelva loco buscando uniones imposibles o demasiado sugerentes. 

Sea esquemático. Los hijos vienen después de los padres. ¿Por qué ir en contra de esta ley natural e insobornable? Una historia cronológica siempre es absorbida con mayor comodidad por los ocupados miembros del jurado que vienen de tragarse varios centenares de páginas, muchas veces de insatisfactoria lectura.

Intente ser mujer. Las mujeres, por simple estadística, tienen más posibilidades de ganar que los hombres. No se trasvista.  

Intente tener una historia personal trágica. Haber sobrevivido a un accidente aéreo, a un atentado terrorista, a un exilio político, siempre causa buena impresión en un jurado internacional de escritores célebres. No subestime nunca este punto. 

Tenga un trabajo honrado. Seamos justos, ¿quién va a premiar a un vago, a un vividor, a un proxeneta o a un tahúr? Nunca pasó y nunca va a pasar. 

Sea positivo. Sobre todo, sea positivo. Si pone un nazi en su novela, por ejemplo, castíguelo por las atrocidades del nazismo. Los buenos deben ganar al final. O al menos, los malos deben perder. Siempre ayuda si el mensaje es, en alguna medida, redentor.  

No escriba sobre piratas. De verdad, no lo haga. 

Sea liberal en economía. Los pobres no son necesariamente nocivos, se trata de gente que no ha logrado ser parte decente de la sociedad. No la margine de sus tramas, pero tampoco se crispe al punto de hacer patente una fea agresividad contra los que manejan los hilos pegajosos y adictivos del capital. 

Sea conservador. Incluso ligeramente reaccionario, sobre todo en el aspecto político. Para lograrlo puede utilizar las mejores partes de la poesía argentina. (Y también las peores.)

Sea manso y equilibrado. No se entusiasme. Queda mal.  

Evite sobre todo las arbitrariedades y las contradicciones. Confunden al lector, lo ponen en situación de riesgo con respecto al mundo, lo fuerzan a tomar posición. 

Sea melancólico, nostálgico, tristón. Para lograrlo puede utilizar las peores zonas del tango. Desde el momento en que la cultura es un bien acumulativo y la sabiduría acompaña los años, ningún jurado importante del mundo jamás baja de un promedio de cincuenta años de edad. Por lo tanto, ellos estarán de acuerdo en que “todo tiempo pasado fue mejor”. Recuerde estas simples consignas: antes los seres humanos eran menos violentos, leían más libros, miraban poco o nada de televisión, y tenía una opinión más clara y firme de sí mismos. Explote estas verdades insoslayables en su escritura. 

Use anteojos. Antes de marco de acero, redondos, a lo Trotsky, ahora de diseño con marco negro. Los anteojos no suelen escribir obras legibles, por lo tanto no garantizan nada, pero quedan realmente muy bien en las fotos de promoción si usted triunfa.

Por: Juan Terranova


martes, 10 de septiembre de 2013

Como Ganar Concursos Literarios

Como ganar Concursos Literarios

Ganar un certamen literario no es fácil, pero siguiendo estos consejos es posible aumentar las posibilidades de hacerlo.
Los concursos literarios son, en muchas ocasiones, el único modo de que un escritor novel comience a labrarse un currículo literario antes de publicar su primera novela. Son también un modo de ganar algún dinero con esos textos inéditos que languidecen en el cajón y, además, dado que la mayoría de ellos incluyen la publicación de la obra ganadora, es la ocasión perfecta para comenzar a publicar.
Un pez muy pequeño en un océano muy grande.
Sin embargo, según la guía que cada año publica Fuentetaja, en España se convocan más de 1.800 premios cada año. Si recurrimos a páginas web especializadas en estos concursos como premiosliterarios.com, el número de certámenes asciende hasta la cifra de 3.500 anuales. La cantidad de originales enviados a estos concursos literarios oscilan entre unas docenas y varios centenares. La mera multiplicación de originales y concursos arroja un total mareante.
Más de cinco millones de textos, entre novelas, relatos, antologías, poemarios y poemas sueltos, se presentan cada año a algún premio literario en España. Ante un resultado como este, tan sólo cabe agachar la cabeza y comprender que cualquier texto que decidamos enviar a un concurso no es más que un pez muy pequeño en un océano muy grande.
Es imposible saber a priori si vamos a tener éxito en nuestro intento, pero podemos tomar medidas para que, al menos, nuestro pez no sea el primero que termine en el lecho marino que, la mayoría de las veces, adopta forma de papelera. ¿Cuáles son estas medidas? A continuación revisaremos algunas de las más básicas.

La importancia de la corrección ortográfica en los concursos literarios

miércoles, 6 de febrero de 2013

El Sentimiento de lo Fantástico. Julio Cortázar

  El Sentimiento de lo Fantástico. Julio Cortázar



El sentimiento de lo fantástico, por Julio Cortázar
El sentimiento de lo fantástico

*Conferencia dictada en la U.C.A.B por Julio Cortázar


      Yo he sido siempre y primordialmente considerado como un prosista. La poesía es un poco mi juego secreto, la guardo casi enteramente para mí y me conmueve que esta noche dos personas diferentes hayan aludido a lo que yo he podido hacer en el campo de la poesía. (...) he pensado que me gustaría hablarles concretamente de literatura, de una forma de literatura: el cuento fantástico.



      Yo he escrito una cantidad probablemente excesiva de cuentos, de los cuales la inmensa mayoría son cuentos de tipo fantástico. El problema, como siempre, está en saber qué es lo fantástico. Es inútil ir al diccionario, yo no me molestaría en hacerlo, habrá una definición, que será aparentemente impecable, pero una vez que la hayamos leído los elementos imponderables de lo fantástico, tanto en la literatura como en la realidad, se escaparán de esa definición. 


Ya no sé quién dijo, una vez, hablando de la posible definición de la poesía, que la poesía es eso que se queda afuera, cuando hemos terminado de definir la poesía. Creo que esa misma definición podría aplicarse a lo fantástico, de modo que, en vez de buscar una definición preceptiva de lo que es lo fantástico, en la literatura o fuera de ella, yo pienso que es mejor que cada uno de ustedes, como lo hago yo mismo, consulte su propio mundo interior, sus propias vivencias, y se plantee personalmente el problema de esas situaciones, de esas irrupciones, de esas llamadas coincidencias en que de golpe nuestra inteligencia y nuestra sensibilidad tienen la impresión de que las leyes, a que obedecemos habitualmente, no se cumplen del todo o se están cumpliendo de una manera parcial, o están dando su lugar a una excepción. 

domingo, 6 de enero de 2013

Consejos para escritores de Charles Baudelaire



Consejos para escritores de Charles Baudelaire 

Un tanto machistas algunas de sus observaciones, pero varios de sus consejos son útiles, confiando en que sepan aprovechar lo bueno, les dejo tan valiosos consejos:

 Consejos para escritores de Charles Baudelaire 



     Los preceptos que se van a leer son fruto de la experiencia; la experiencia implica una cierta suma de equivocaciones; y como cada cual las ha cometido –todas o poco menos-, espero que mi experiencia será verificada por la de cada cual.




De la suerte y de la mala suerte en los comienzos



      Los escritores jovenes que hablando de un colega novel dicen con acento matizado de envidia: "¡Ha comenzado bien, ha tenido una suerte loca!", no reflexionan que todo comienzo está siempre precedido y es el resultado de otros veinte comienzos que no se conocen.


(...) creo más bien que el éxito es, en una proporción aritmética o geométrica, según la fuerza del escritor, el resultado de éxitos anteriores, a menudo invisibles a simple vista. Hay una lenta agregación de éxitos moleculares; pero generaciones espontáneas y milagrosas jamás.
Los que dicen: "Yo tengo mala suerte", son los que todavía no han tenido suficientes éxitos y lo ignoran.




      Libertad y fatalidad son dos contrarios; vistas de cerca y de lejos son una sola voluntad.
Y es por eso que no hay mala suerte. Si hay mala suerte, es que nos falta algo: ese algo hay que conocerlo y estudiar el juego de las voluntades vecinas para desplazar más fácilmente la circunferencia.

De los salarios

      Por hermosa que sea una casa es ante todo -y antes de que su belleza quede demostrada- tantos metros de frente por tantos de fondo. De igual modo la literatura, que es la materia más inapreciable, es ante todo una serie de columnas escritas; y el arquitecto literario, cuyo sólo nombre no es una probabilidad de beneficio, debe vender a cualquier precio.
Hay jóvenes que dicen: "Ya que esto vale tan poco, ¿para qué tomarse tanto trabajo?" Hubieran podido entregar trabajo del mejor; y en ese caso sólo hubieran sido estafados por la necesidad actual, por la ley de la naturaleza; pero se han estafado a sí mismos. Mal pagados, hubieran podido honrarse con ello; mal pagados, se han deshonrado.

lunes, 31 de diciembre de 2012

El tono narrativo. El Arte de narrar


El tono narrativo
 
Anónimo




Las palabras dan emociones, pero, en cualquier vuelo literario, las emociones nacen desde la voz del narrador. Pueden ser voces irónicas, cínicas, desafiantes, persuasivas, desconfiadas, enamoradizas, vengativas, melancólicas... 

La voz del escritor sobrevuela el texto desde el momento en que elegimos narrar un relato desde ahí, desde nuestro particular punto de vista, pero lo que cuenta el narrador, "cómo lo dice" (tono del discurso), es tan importante -o más- que "lo que dice" (argumento). 



"En literatura, no oímos al narrador y, por tanto, debemos estar atentos a otros índices de su actitud", explica Enrique Anderson Imbert en su libro Teoría y técnica del cuento.

Una frase literaria, dicha en tono satírico, no significa lo mismo que expresada en tono frío o distante. Es como un chiste: será más o menos gracioso no sólo por la anécdota en sí, sino más bien por cómo la transmite la persona que la cuenta.

Por tanto, el tono de un relato es la actitud emocional que el narrador mantiene hacia el argumento y hacia los protagonistas.

La entonación crea un efecto de empatía en el lector, porque, según el tono con que se cuente la trama argumental, ésta puede expresar diferentes sentimientos. 


No es el mismo discurso afirmar que lloverá, dudar si lloverá o no lloverá o amenazar a alguien con que le lloverá encima. 


El tono del relato, en definitiva, puede modificar la historia y forma parte del punto de vista desde dónde quiere narrar el escritor. Cuando éste comienza un cuento, opta por una narración concreta, elige desde qué narrador va a contarla (primera, segunda o tercera persona), pero también desde qué sentimiento (tono) lo enuncia.