viernes, 9 de agosto de 2013

Estructura del Cuento


                                     Estructura del cuento


  El cuento es la composición literaria más antigua de la humanidad, pero también se está convirtiendo en su modalidad de relato breve en una fórmula moderna de expresión dotada de inagotables posibilidades. 

miércoles, 31 de julio de 2013

El autor y sus influencias

El autor y sus influencias



     Tenemos al autor, tenemos el texto que crea y tenemos el lector.

      Este autor tiene una intención consciente a la hora de crear un texto literario, pero ésta no se puede considerar la única fuente de autoridad a la hora de interpretarlo. Su inconsciente es una parte importante que usa para crear (sublimando el impulso sexual, según Freud) y como que no es fácil conocer los impulsos del inconsciente, ni qué lo lleva a crear lo que ha creado, el autor no es el más adecuado para interpretar su obra.

domingo, 21 de julio de 2013

Del Cuento Breve y sus Alrededores

Del Cuento Breve y sus Alrededores


    
Del cuento breve y sus alrededores

Julio Cortázar
 





León L. affirmait qu’il n’y avait qu'une chose de plus épouvantable que l’Epouvante: la journée normale, le quotidien, nous-mêmes sans le cadre forgé par l’Epouvante. —Dieu a créé la mort. Il a créé la vie. Soit, déclamait L.L. Mais ne dites pas que c’est Lui qui a également créé la “journée normale”, la “vie de-tous-les-jours”. Grande est mon impiété, soit. Mais devant cette calomnie, devant ce blasphème, elle recule.
Piotr Rawicz, Le sang du ciel.


miércoles, 17 de julio de 2013

Decálogo para escribir microcuentos

Decálogo para escribir microcuentos




1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas. 


viernes, 7 de junio de 2013

Clase magistral de George Orwell





Clase magistral de George Orwell 






Sobre política y lenguaje y vicios de la escritura
por George Orwell (1946)
(extracto de "La política y el lenguaje inglés")


        Pero si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje también puede corromper el pensamiento. Un mal uso se puede difundir por tradición e imitación aun entre personas que deberían saber y obrar mejor. El lenguaje degradado es, en cierta forma, muy conveniente. Expresiones como "un supuesto no injustificable", "una consideración que siempre debemos tener en mente", dejan mucho que desear, no cumplen un buen propósito, son una tentación continua, una caja de aspirinas siempre al alcance de la mano. Relea este ensayo, y con toda seguridad encontrará que una y otra vez he cometido las mismas faltas contra las que he protestado. En el correo de esta mañana recibí un panfleto sobre las condiciones en Alemania. 
      El autor me decía que se "sintió impelido" a escribirlo. Lo abrí al azar y ésta es la primera frase que leí: " [Los Aliados] no sólo tienen la oportunidad de lograr una transformación radical de la estructura social y política de Alemania de tal manera que eviten una reacción nacionalista en la misma Alemania, sino que al mismo tiempo pueden sentar los fundamentos de una Europa cooperativa y unificada". Cuando se lee que se "sintió impelido" a escribir es de presumir que tiene algo nuevo que decir, pero sus palabras, como corceles de caballería que responden al clarín, se juntan automáticamente en una alineación monótonamente familiar. Esta invasión de la mente por frases hechas ("sentar los fundamentos", "lograr una transformación radical") sólo se puede evitar si se está continuamente en guardia contra ellas, y cada una de esas frases anestesia una parte del cerebro. 



           Dije antes que la decadencia de nuestro lenguaje es remediable. Quienes lo niegan argumentarían, en caso de que pudieran elaborar un argumento, que el lenguaje simplemente refleja las condiciones sociales existentes, y que no podemos influir en su desarrollo directamente, jugando con palabras y construcciones. Así puede suceder con el tono o espíritu general de un lenguaje, pero no es verdad para sus detalles. Las palabras y las expresiones necias suelen desaparecer, no mediante un proceso evolutivo sino a causa de la acción consciente de una minoría. Dos ejemplos recientes: "explorar todas las avenidas" y "no dejar piedra sobre piedra", que fueron liquidadas por las burlas de algunos periodistas. Hay una larga lista de metáforas corruptas que también desaparecerían si un buen número de personas se empeñara en esa tarea; y debería ser posible burlarse de la expresión "no informe" hasta que deje de existir, reducir la cantidad de latín y griego en la frase promedio, excluir las locuciones extranjeras y las palabras científicas erróneas, y, en general, lograr que el tono pretencioso pase de moda. Pero todos éstos son puntos menores. La defensa del lenguaje inglés implica más que esto, y quizás es mejor empezar diciendo lo que no implica. 



          Para empezar, nada tiene que ver con el arcaísmo, con la preservación de palabras y giros obsoletos del lenguaje, ni con la exaltación de un "inglés estándar" del que nunca deberíamos apartarnos. Por el contrario, se trata de desechar toda palabra o modismo que se ha desgastado y perdido su utilidad. Nada tiene que ver con la gramática ni con la sintaxis correctas, que carecen de importancia cuando se expresa claramente el significado, ni con la eliminación de los americanismos, ni con tener lo que se denomina una "buena prosa". Por otra parte, no se trata de fingir una falsa simplicidad ni de escribir en inglés coloquial. Ni siquiera implica preferir en todos los casos la palabra sajona a la latina, aunque sí implica usar el menor número de palabras, y las más breves, que cubra el significado. Lo que se necesita, por encima de todo, es dejar que el significado elija la palabra y no al revés. En prosa, lo peor que se puede hacer con las palabras es rendirse a ellas. 


jueves, 6 de junio de 2013

Decálogo más uno, para escritores principantes. Juan Carlos Onetti

Decálogo más uno, para escritores principantes. Juan Carlos Onetti

 



 
       Juan Carlos Onetti también escribió su decálogo para escritores, faltaría 

más. Pero, al ser un autor tan particular, no pudo evitar la tentación de regalarnos un 

consejo extra. En fin, aquí les dejo once recomendaciones de este excelente cuentista, espero 

les aproveche en sus creaciones:
 

Decálogo más uno, para escritores principiantes

 

I. No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo.

 

II. No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Éste sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo.

 

III. No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda.

 

IV. No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético.

 

V. No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.



martes, 4 de junio de 2013

Pixar revela los 22 secretos de la buena narrativa

Pixar revela los 22 secretos de la buena narrativa 

 

El estudio de animación más influyente de las últimas dos décadas nos regala algunos consejos a tener en cuenta a la hora de pensar en un guión.



1.- Se admira a un personaje más por intentarlo que por tener éxito.

2.- Debes tener en cuenta lo que te resulta interesante como espectador y no lo que es divertido hacer como autor. Pueden ser dos cosas muy diferentes.

 3.- Saber definir el tema. El tema SÍ es importante, pero  en realidad no quedará claro hasta que llegues al final de la historia. Una vez ahí, define.

4.- Había una vez ____, Todos los días_____Un día____Por eso,_____y por eso_____Hasta que finalmente_____

5.- Simplifica. Focaliza. Relaciona personajes. Salta por encima de los desvíos, sentirás que estás perdiendo material valioso, pero eso te libera.

6.- ¿En qué es bueno tu personaje? ¿Dónde se siente cómodo? Enfrentalo con su polo opuesto, desafíalo ¿cómo se las arregla?


domingo, 2 de junio de 2013

Escribir un Cuento. Raymond Carver

Escribir un Cuento. Raymond Carver

      En una de sus colecciones de cuentos, me topé con este excelente texto con consejos de este conocido escritor, verdadera joya para los que aspiran abrirse camino en el mundo literario.



Raymond Carver

     Allá por la mitad de los sesenta empecé a notar los muchos problemas de concentración que me asaltaban ante las obras narrativas voluminosas. Durante un tiempo experimenté idéntica dificultad para leer tales obras como para escribirlas. Mi atención se despistaba; y decidí que no me hallaba en disposición de acometer la redacción de una novela. De todas formas, se trata de una historia angustiosa y hablar de ello puede resultar muy tedioso. Aunque no sea menos cierto que tuvo mucho que ver, todo esto, con mi dedicación a la poesía y a la narración corta. Verlo y soltarlo, sin pena alguna. Avanzar. Por ello perdí toda ambición, toda gran ambición, cuando andaba por los veintitantos años. Y creo que fue buena cosa que así me ocurriera. La ambición y la buena suerte son algo magnífico para un escritor que desea hacerse como tal. 

      Porque una ambición desmedida, acompañada del infortunio, puede matarlo. Hay que tener talento.
Son muchos los escritores que poseen un buen montón de talento; no conozco a escritor alguno que no lo tenga. Pero la única manera posible de contemplar las cosas, la única contemplación exacta, la única forma de expresar aquello que se ha visto, requiere algo más. El mundo según Garp es, por supuesto, el resultado de una visión maravillosa en consonancia con John Irving. También hay un mundo en consonancia con Flannery O’Connor, y otro con William Faulkner, y otro con Ernest Hemingway. Hay mundos en consonancia con Cheever, Updike, Singer, Stanley Elkin, Ann Beattie, Cynthia Ozick, Donald Barthelme, Mary Robinson, William Kitredge, Barry Hannah, Ursula K. LeGuin... Cualquier gran escritor, o simplemente buen escritor, elabora un mundo en consonancia con su propia especificidad.

jueves, 30 de mayo de 2013

Cuento Versus Novela

 


Cuento versus Novela


 

    Excelente ensayo que nos muestra de manera comparativa las características y diferencias entre ambos géneros:




Cuento versus Novela



Cuento versus novela
por Daniel Herrera Cepero



Un cuento es una imagen que razona.
Gaston Bachelard


Tomando como base el ensayo del escritor argentino Julio Cortázar “Algunos aspectos del cuento” (originalmente publicado en Diez años de la revista “Casa de las Américas”, nº 60, julio 1970, La Habana) y cotejando éste con otros textos de otros autores, vamos a trazar aquí unas líneas generales que nos sirvan de acercamiento reflexivo hacia el debate que nos ocupa: ¿Qué diferencia al cuento de la novela?


      Desde la aparición de las narraciones extraordinarias de Edgar Allan Poe y los relatos de Kafka, pasando por el impulso dado por el boom latinoamericano, hemos llegado a un punto en que el interés por el cuento no ha dejado de subir. En 1970 Julio Cortázar afirmaba que “casi todos los países americanos de lengua española le están dando al cuento una importancia excepcional que jamás había tenido en otros países latinos como Francia o España” (Cortázar, 1970). En aquel momento Cortázar ignoraba aún de qué manera Europa recogería su herencia y la de muchos escritores americanos. 

 

     Hoy en día, y no sólo en España, cada vez hay más jóvenes que se interesan por este género y lo practican, cada vez hay más talleres de escritura orientados al relato, más reuniones literarias cuyo centro de creación común es el mismo, más y más concursos de cuento. La novela no se ha visto afectada por esta abrupta fiebre de popularidad del cuento, de manera que ambos géneros narrativos conviven en el plano creativo. Es en otro plano, el de las ediciones y las ventas, donde al cuento todavía le queda mucho por conquistar; de momento, tal y como explica Félix J. Palma (Lanzas, 2002) el lector de relatos vendría a ser una “rara avis” perteneciente a una minoría suficientemente educada para disfrutar de ellos y que además no deja dinero a la industria editorial. 

martes, 28 de mayo de 2013

16 Consejos de Borges para escritores


16 Consejos de Borges para escritores



    


Según Jorge Luís Borges, en literatura es preciso evitar:



1- Las interpretaciones demasiado inconformistas de obras o de personajes famosos. Por ejemplo, describir la misoginia de Don Juan, etc.

2- Las parejas de personajes groseramente disímiles o contradictorios, como por ejemplo Don Quijote y Sancho Panza, Sherlock Holmes y Watson.

3- La costumbre de caracterizar a los personajes por sus manías, como hace, por ejemplo, Dickens.

4- En el desarrollo de la trama, el recurso a juegos extravagantes con el tiempo o con el espacio, como hacen Faulkner, Borges y Bioy Casares.

5- En las poesías, situaciones o personajes con los que pueda identificarse el lector.

6- Los personajes susceptibles de convertirse en mitos.

7- Las frases, las escenas intencionadamente ligadas a determinado lugar o a determinada época; o sea, el ambiente local.

8- La enumeración caótica.

viernes, 24 de mayo de 2013

¿Cómo escribir Novelas y Relatos? Ramón Fernández Palmeral

       Les dejo completos consejos y observaciones de este escritor. Es algo duro pero, si lo leen hasta el final, conseguirán buenos consejos, verdaderas joyas para quienes leemos y escribimos algo.   



           ¿CÓMO ESCRIBIR NOVELAS Y RELATOS?


                 Por Ramón Fernández Palmeral

           

                                                                                                                  ÍNDICE
          Introducción............................................

         Cómo cocinar una novela con trama..........
         Fundamentos………………………………………..
         Principios……………………………………………...
         Elementos esenciales…………………………….
         Reglas fundamentales………………………….
          Cómo escribir relatos.............................
    



 Nota.- El autor de este artículo no se responsabiliza de los daños emocionales, bajada de moral o de autoestima que pueda causar la lectura del mismo a los lectores.
      
                                                                                                    INTRODUCCIÓN


 Un amigo me propuso que le enseñara algunos trucos para escribir novelas y relatos, lo cual me molestó en cierta manera, y le comenté sin pensármelo, ¡joder, coño! un escritor que pretenda ser profesional de la novela o del relato, como profesional lo es un médico, un ingeniero o un técnico en informática, no puede usar trucos o  fullerías en su oficio fuera un asunto de suerte; porque creía que el arte de escribir novelas y relatos fuera una cuestión de magia o malabarismo de palabras, juegos nada más (las palabras no son sílabas sino semántica), como si cualquier hombre o mujer, que haya fracasado en su profesión y necesitando salir del paro profesional busque en el relato o la novela dar el golpe de suerte. Esto sí que le jodió mucho, se sentía un poco humillado y descolocado. "Bueno, pues me dedicaré al ajedrez o a los videojuegos..." -respondió con cierto desprecio-. Luego pensé para mí, y, tú quieres ser novelista, vete a la mierda ¡hombre! En este mundo hay que estar a prueba de balas.  Hay que respetar mucho al lector, que es sabio y será tu juez.


miércoles, 15 de mayo de 2013

Sobre el punto de vista en la narración

Sobre el punto de vista en la narración 

 



      El punto de vista es el elemento más complicado de la narración. Si bien es posible analizarlo, definirlo, esquematizarlo, se trata en última instancia de una relación entre escritor, personajes y lector que, como toda relación, tiene sus sutilezas. Podemos discutir sobre el narrador, la omnisciencia, el tono, la distancia o la credibilidad en determinado cuento, pero ninguna conclusión que saquemos lo ubicará en el mismo casillero con otro cuento. 



      En primer lugar debemos desechar la acepción común de la frase "punto de vista" como sinónimo de opinión, como cuando decimos por ejemplo "desde mi punto de vista debe haber pena de muerte". La visión del autor acerca de lo que es o debería ser el mundo se nos revelará al final, según el uso que haga del punto de vista; y no al revés: identificar las creencias del narrador no sirve para describir el punto de vista en el relato. En lugar de pensar que el punto de vista consiste en la opinión o las creencias del autor, hay que tomarlo de un modo más literal, como "el punto desde donde se mira mejor". 



¿Quién se ubica dónde para mirar la escena?

  


      O, mejor, como estamos hablando de lenguaje, las preguntas deben ser: ¿Quién habla, a quién, cómo, a qué distancia de la acción, con qué limitaciones?: aspectos todos relacionados con la elección del punto de vista. Dado que el autor quiere hacernos compartir su perspectiva, las respuestas nos ayudarán a descubrir su opinión, sus juicios, su actitud o su mensaje. 



¿QUIÉN HABLA?


      La primera decisión que debe tomar un autor respeto al punto de vista tiene que ver con el narrador. He aquí la clasificación más simple que se puede hacer acerca de quién habla: un cuento puede ser narrado en tercera persona (Ella pasea bajo la luz de la luna), en segunda persona (Paseas bajo la luz de la luna) o en primera persona (Paseo bajo la luz de la luna). Los relatos en segunda y tercera persona los cuenta un narrador, los relatos en primera persona, un personaje. 



Tercera persona


      La tercera persona, desde la cual el narrador cuenta el relato, se puede subdividir según el grado de conocimiento u omnisciencia que asume el narrador. Advierta que, como estamos hablando de grados, las subdivisiones son sólo aproximadas. Como autor está usted en condiciones de decidir cuánto sabe. Puede conocer la verdad plena y eterna; puede saber qué hay en la mente de uno de los personajes pero no qué piensa el otro; o puede saber únicamente lo que se ve desde fuera. Usted decide. Al comienzo del cuento deberá indicar al lector qué grado de omnisciencia ha elegido; una vez hecha esta señal, se abre un "contrato" entre el autor y el lector, contrato delicado de romper. Si se ha limitado a la mente de James Lordly durante cinco páginas mientras James mira lo que hacen la señora Grumms y sus gatos, rompe usted la convención si se mete de pronto en la mente de la señora Grumms. Igualmente, nos sentiríamos tratados mal y dispuestos a romper gustosos el contrato si nos da usted los pensamientos de los gatos. 



      El narrador omnisciente -llamado a veces narrador editor omnisciente porque dice de frente lo que se supone que debemos pensar- tiene un conocimiento total. Cuando es usted autor omnisciente es un dios; puede:

1. Informar objetivamente lo que está pasando.
2. Meterse dentro de la mente de los personajes.
3. Interpretar por los lectores la apariencia de los personajes, lo que dicen, sus actos o sus ideas, aun si los propios personajes no pueden hacerlo. 

miércoles, 8 de mayo de 2013

Sobre las Obras inconclusas

Sobre las obras inconclusas.

      Por caprichos del destino, Charles Dickens murió justo en el medio de una novela de misterio.



     Recientemente la BBC intentó resolver "El misterio de Edwin Drood". La escritora Gwyneth Hughes no sólo adaptó la novela sin terminar de Dickens para la televisión, sino que también le inventó un final.

     "Leí el libro y me pareció brillante", dice Hughes. "Pero cuando estás viendo un drama, lo único que importa es cómo va a terminar. Para usar la frase de Alfred Hitchcock, 'es lo que te mantiene pegado a la silla'".
     Hughes se inspiró en Katie, la hija de Dickens. Ella decía que había que recordar de su padre lo que él hacía mejor: escudriñar el corazón humano.

      "Esto me animó a ir hacia donde me llevaron los personajes y espero que la gente a la que le fascina el libro -aunque no le guste lo que haya hecho con la novela- siga adorando a los personajes de Dickens".
Pastiche

     La lista de grandes autores que dejaron sus obras a medio terminar, a causa de una enfermedad o la muerte, es larga. Jane Austen, las hermanas Bronte, Albert Camus, Frank Kafka son sólo algunos de ellos. Y alrededor de estas figuras fue creciendo una industria de los llamados "continuadores", que buscan terminar con sus propias palabras lo que otros empezaron.

     ¿Pero por qué un escritor que se precie elegiría finalizar el trabajo de otro autor en vez de crear su propia obra? Es muy posible que el resultado de una obra iniciada por uno y finalizada por otro sea un pastiche.
Es un territorio peligroso, señala el profesor John Mullan, quien actualmente está escribiendo un libro sobre Jane Austen. "Lo que esperamos cuando leemos una obra de Austen, Dickens o Laurence Sterne, es una voz en particular, y eso es extremadamente difícil de recrear".

sábado, 9 de febrero de 2013

Nueva tesis sobre el cuento. Ricardo Piglia





Nueva tesis sobre el cuento, por Ricardo Piglia
Nueva tesis sobre el cuento
Por Ricardo Piglia


      Estas tesis son en realidad un pequeño catálogo de ficciones sobre el final, sobre la conclusión y el cierre de un cuento, y han estado desde el principio inspiradas en Borges y en su particular manera de cerrar sus historias: siempre con ambigüedad, pero a la vez siempre con un eficaz efecto de clausura y de inevitable sorpresa. 


 
     Borges, sabemos, dijo varias veces que varios de sus cuentos habían sido su primer cuento y esto quiere decir, quizá, que los comienzos son siempre difíciles, inciertos, que tuvo varias partidas falsas como en las cuadreras, como en la conocida diatriba de José Hernández contra su amigo Estanislao del Campo ("parece que sin largar se cansaran en partidas"), mientras que el fin es siempre involuntario o parece involuntario pero está premeditado y es fatal.

      Hay un juego entre la vacilación del comienzo y la certeza del fin, que ha sido muy bien definido por Kafka en una nota de su diario. Escribe Kafka el 19 de diciembre de 1914: "En el primer momento el comienzo de todo cuento es ridículo. Parece imposible que ese nuevo, e inútilmente sensible cuerpo, como mutilado y sin forma, pueda mantenerse vivo. Cada vez que comienza, uno olvida que el cuento, si su existencia está justificada, lleva en sí ya su forma perfecta y que sólo hay que esperar a que se vislumbre alguna vez en ese comienzo indeciso, su invisible pero tal vez inevitable final".

miércoles, 6 de febrero de 2013

El Sentimiento de lo Fantástico. Julio Cortázar

  El Sentimiento de lo Fantástico. Julio Cortázar



El sentimiento de lo fantástico, por Julio Cortázar
El sentimiento de lo fantástico

*Conferencia dictada en la U.C.A.B por Julio Cortázar


      Yo he sido siempre y primordialmente considerado como un prosista. La poesía es un poco mi juego secreto, la guardo casi enteramente para mí y me conmueve que esta noche dos personas diferentes hayan aludido a lo que yo he podido hacer en el campo de la poesía. (...) he pensado que me gustaría hablarles concretamente de literatura, de una forma de literatura: el cuento fantástico.



      Yo he escrito una cantidad probablemente excesiva de cuentos, de los cuales la inmensa mayoría son cuentos de tipo fantástico. El problema, como siempre, está en saber qué es lo fantástico. Es inútil ir al diccionario, yo no me molestaría en hacerlo, habrá una definición, que será aparentemente impecable, pero una vez que la hayamos leído los elementos imponderables de lo fantástico, tanto en la literatura como en la realidad, se escaparán de esa definición. 


Ya no sé quién dijo, una vez, hablando de la posible definición de la poesía, que la poesía es eso que se queda afuera, cuando hemos terminado de definir la poesía. Creo que esa misma definición podría aplicarse a lo fantástico, de modo que, en vez de buscar una definición preceptiva de lo que es lo fantástico, en la literatura o fuera de ella, yo pienso que es mejor que cada uno de ustedes, como lo hago yo mismo, consulte su propio mundo interior, sus propias vivencias, y se plantee personalmente el problema de esas situaciones, de esas irrupciones, de esas llamadas coincidencias en que de golpe nuestra inteligencia y nuestra sensibilidad tienen la impresión de que las leyes, a que obedecemos habitualmente, no se cumplen del todo o se están cumpliendo de una manera parcial, o están dando su lugar a una excepción. 

lunes, 4 de febrero de 2013

El Primer Cuento Mágico Realista. "El Hombre Muerto".Horacio Quiroga

    
      Seymour Menton desglosa con un interesante análisis las connotaciones históricas y literarias de este conocido cuento del escritor Horacio Quiroga.




El primer cuento mágicorrealista:
“El hombre muerto” (1920) de Horacio Quiroga

 
Seymour Menton






     Aunque Horacio Quiroga se conoce como criollista por antonomasia, también merece el honor de haber escrito tal vez el primer cuento mágicorrealista, no sólo de la América Latina sino del mundo entero. Publicado por primera vez el 27 de junio de 1920 en el diario porteño La Nación, “El hombre muerto” comparte varios rasgos con la pintura mágicorrealista europea y norteamericana que irrumpe hacia 1918 como reacción contra el expresionismo. Por ejemplo, veamos el cuadro pintado en 1928 por el alemán Franz Radziwill, Accidente fatal de Karl Buchstätter. 

     Aunque se trata de la muerte de un famoso piloto alemán, cuyo avión ya empezó a caer, el cuadro no tiene nada de dramatismo. El avión más bien parece suspendido en el centro del cielo en la parte superior del lienzo sin llamas ni humo. No se turba en absoluto la tranquilidad del paisaje rural pintado con una gran precisión en la parte inferior. Los paralelismos entre la pintura y la literatura respecto a este tema se refuerzan en el poema “Paisaje con la caída de Ícaro” (1954) del autor norteamericano William Carlos Williams, que describe sin emoción el cuadro pintado en 1555 por Breughel. 



      Sin embargo, se puede demostrar el realismo mágico de “El hombre muerto” aun más fácilmente contrastándolo con “A la deriva” (1912), cuento típicamente criollista del mismo Quiroga. Mientras el protagonista de “A la deriva” es un peón mestizo nombrado Paulino que muere como consecuencia de haber sido mordido por una víbora, el protagonista anónimo de “El hombre muerto” es un colono, probablemente extranjero, dueño de su propia tierra, que muere como consecuencia de un accidente sumamente inesperado. Después de luchar y triunfar durante unos diez años contra las fuerzas de la naturaleza, el hombre, al cruzar una cerca de alambre de púa de su propio bananal, se resbala y se le clava en el vientre su propio machete. Lo que crea, más que nada, el ambiente mágicorrealista es la falta de emoción, la falta de dramatismo con que se narra el accidente. El hombre herido no siente ningún dolor, no grita y no aparece ni una gota de sangre.